jueves, 25 de septiembre de 2008

La crisis nuclear iraní

Oímos frecuentemente en los medios de comunicación noticias relacionadas con el desarrollo de la energía nuclear en Irán. Hay que preguntarse cuál es la causa de tal problema y enfrentamiento y si es legítimo hablar en estos términos tan hostiles acerca del "problema iraní".
El marco legal se plasma en El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, del que por cierto Irán es firmante, en el que se establece que los países que hayan adquirido dicha tecnología no podrán facilitarla a terceros países y los países que no la tengan tienen derecho a la ayuda en materia energética.

Dicho esto Irán a solicitado la ayuda para desarrollar esta tecnología, pero las sospechas, otra vez alentadas por decisiones políticas, no han dejado margen al dialogo y han hecho a la confrontación como telón de fondo una vez más. Trataremos de ver pues por qué no interesa que Irán tenga tecnología nuclear.















Hay que preguntarse ¿por qué hay un conflicto con el programa nuclear iraní?

Para empezar, es necesario saber que le programa nuclear de Irán empezó con el patrocinio de EE.UU bajo el mandato del Shah. Después de la revolución islámica con Jamenei se reactivó, no obstante la oposición de las potencias no era tan grande como ahora. Los problemas principales que podría crear serian una carrera armamentística en la zona, pues después de tener la certeza de que Irán quería desarrollar el programa, países como Egipto o Arabia Saudí le siguieron en lo que seria un aumento de la tensión en la zona. También habría que tener en cuenta el desequilibrio de poder en que se vería inmerso los demás países. Si nos remontamos a las relaciones entre EE.UU e Irán recientemente vemos que en realidad la situación ha empeorado no por el programa nuclear sino por el ascenso al poder de una línea más dura y menos afín a los intereses estadounidenses como lo es la del actual presidente Ahmadinayad, este ha tendido a un mayor distanciamiento y autosuficiencia respecto a los intereses de Washington. Lo cierto es que las potencias han utilizado a unos países como a otros para establecer un equilibrio de poder entre las comunidades y poder utilizar y movilizar unas contra otras a su antojo. Esto lo vemos claramente en Irak y ampliando más la visión, en la región en general, unos comandados por Arabia Saudí de un lado, e Irán de otro. El juego de EE.UU ha este respecto es mover según sus intereses a unas facciones contra otras para que se debiliten entre ellas y crear un equilibrio regional que no se desestabilice por la preponderancia de unos sobre otros. Esta estrategia es clave en Oriente Medio para proteger a Israel.

El colaboracionismo EE.UU- Irán.

Otro punto a tener en cuenta es que el antagonismo que se proclama entre estos dos países no es del todo claro ya que han colaborado en numerosas ocasiones cuando sus intereses eran afines. La relación entre el Shah y EE.UU era buena no obstante la política exterior después de la revolución islámica no ha cambiado tan sustancialmente. Los intereses siguen siendo los mismos. Cabe señalar a este respecto la estrecha colaboración entre Irán y EE.UU tanto en Afganistán como en Irak, este ultimo escenario muy importante para la estabilización de las tropas. Vemos que existe mucha retorica y poco antagonismo real entre los interese de unos y otros. Las últimas acciones de EE.UU increiblemente han fortalecido a Irán a que ha quitado del mapa a sus dos principales enemigos como eran el régimen talibán y la Irak de Saddam.

El sentimiento nacional iranopersa es mucho mas fuerte que el islámico, ya que el mismo chiismo fue una división meramente política dentro del Islam.

¿Por qué quiere Irán dotarse de tecnología nuclear?

La respuesta es doble y justificada. Por un lado, en caso de desarrollar armamento, este país seria intocable, tendría más capacidad de influencia y una soberanía menos hipotecada a las potencias. Tendría capacidad defensiva y disuasoria que se justifica como hemos mencionado por las continuas agresiones que ha venido sufriendo por parte de sus vecinos. Irán esta rodeado de potencias nucleares, China Paquistán, Rusia, Israel, bases norteamericanas en el Golfo y la enemistad de los países árabes Tiene la necesidad de extender su área de influencia y desarrollarse.

El otro punto es efectivamente económico y de desarrollo. Irán a pesar de ser la cuarta exportadora de petróleo carece de refinerías para extraer los derivados como la gasolina. Esta está subvencionada en Irán, por lo que los ingresos de las exportaciones son gastados con creces en importar los derivados del petróleo. Si desarrollara la tecnología nuclear tendría una fuente alternativa de energía y no dependería tanto del exterior. En definitiva el país se desarrollaría. Es este el punto peligroso para mantener el equilibrio de poder que quiere Washington. No obstante la energía nuclear esta volviendo como vemos con Francia en el Magreb y el propio EE.UU que vuelven a la energía nuclear con el fin de aminorar su dependencia petrolífera.

Escenarios posibles: negociación o confrontación.

Desde que se denunciara el hallazgo de dos instalaciones nucleares iraníes ha habido unas posturas u otras por parte de las potencias así como de los analistas para abordar el problema. De momento el temporal se ha ido capeando. Las potencias han puesto sobre la mesa la necesidad de parar el programa nuclear iraní, para ello existen varios caminos que abordaremos a continuación.

1) Negociación.
Esta posible solución se basa en negociaciones con incentivos para que Irán abandone el programa nuclear. Dentro de esto estaría proporcionar asistencia técnica supervisada, cooperación agrícola en la OCM y venta de aeronaves y repuestos. Esta vía por el momento a fracasado, no obstante vemos estos días que se está intentando potenciar con la posible apertura de una oficina de intereses en Teherán, que se entiende como paso previo a la normalización de relaciones, así como el envío de un alto representante, William Burns, secretario de Estado adjunto. Aunque por el momento no se ven avances por lo diferenciado de las posturas. Irán a apostado fuerte por seguir con el programa a pesar de estos incentivos.

2) Sanciones y presiones
Estas medidas son claramente inamistosas, entra dentro de la confrontación. Ha habido sanciones en el ámbito europeo y también en el consejo de seguridad. Se ve no obstante dentro de la misma comunidad internacional un desacuerdo por intereses distintos. Se destaca aquí la figura de China y Rusia que han presionado para que la respuesta a Irán por negarse a suspender sus actividades nucleares sea gradual y no provoque una reacción contraria que conduzca a Teherán a abandonar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares que seria una de las posibles consecuencias. La diferencia de estos países atiende a que ambos tienen intereses económicos en el país persa. Por un lado China que es comprador de petróleo iraní (13% de su importación) e inversor en el sector energético (gas natural) y por otro Rusia que a parte de interés económico, lo tiene político, aspira a jugar un papel en las RR.II, es reacia a aprobar sanciones pero tampoco quiere un Irán nuclear. Estas sanciones han creado problemas a Irán aunque no los suficientes para que abandone su programa nuclear, como consecuencia de ello han sido infructuosas para la consecución de el objetivo occidental, al contrario han agravado la postura del régimen iraní y ha aumentado el precio del petróleo con el consecuente daño a las economías occidentales.

3) Intervención militar
Esta seria la postura más extrema y última acción a tener en cuenta. El problema que se plantea es la enorme dificultad que tendría el lanzar una operación militar de estas características. Dicha operación no seria como la anterior en Irak a la que precedió una ocupación sino un ataque estratégico contra las centrales nucleares y todas las infraestructuras que puedan servir para enriquecer uranio y agua pesada, incluso se ha especulado con la posible utilización de armas nucleares tácticas. Este planteamiento según los analistas no solucionaría el problema realmente ya que las instalaciones nucleares iraníes se encuentran a gran profundidad bajo el suelo y muy esparcidas u ocultas por todo el territorio, por lo que la eliminación de las mismas seria harto complicado. Las consecuencias a esto serian devastadoras para la zona ya que podrían causar una catástrofe nuclear a gran escala con la consiguiente perdida de vidas humanas, un riesgo muy difícil de asumir.



A parte de esto tendríamos la respuesta más que probable por parte de Irán. Esta estaría basada en el bombardeo de las bases norteamericanas en el golfo, el posible cierre del estrecho de Ormuz por el que pasa el suministro de petróleo mundial en un 25%, la movilización de las milicias chiíes en Irak que harían si cabe la estancia norteamericana mas difícil y por ultimo un posible ataque al Estado sionista, bien directo o bien por mediación de Hezbollah en el Líbano o un intento de mover también a los palestinos.

Otro posible escenario seria un ataque por parte de las fuerzas aéreas israelíes lo que provocaría a Irán y la consecuente entrada en la confrontación por parte de EE.UU.
Vemos pues que un ataque es sumamente complicado y conllevaría consecuencias devastadoras. Pero a este respecto observamos las políticas anteriores de EE.UU y su falta de racionalidad en la toma de decisiones incluso en contra de sus intereses. Aquí entra un nuevo actor fundamental

4) El factor Israel
Como hemos mencionado Israel es el factor, o unos de los principales de la posible intervención militar. Este Estado ha manifestado en diversas ocasiones que no tolerará que Irán desarrolle tecnología nuclear o armas de destrucción masiva. El lobby israelí en EE.UU hace que la política de este país quede subordinada a los intereses de Israel. La guerra contra Irak también se hizo con el pretexto de las armas de destrucción masiva aunque estas no existieran, el verdadero objetivo era que Irak no se desarrollase como potencia regional, ni siquiera el petróleo fue el factor fundamental.
Llegados a este punto observamos que EE.UU está incluso actuando contra sus propios intereses nacionales, a favor de un peso de una comunidad existente en el país que está perfectamente organizada y declina la balanza o somete la política exterior norteamericana a las exigencias de Tel Aviv. Este es el verdadero problema, ningún país de la zona puede desarrollarse en el sentido más amplio ya que supondría un contrapeso o una amenaza a la existencia de Israel y a la hegemonía norteamericana.