Mi crítica
Estando yo en mi casa la otra noche, de repente, sonó mi teléfono móvil a eso de las 11:15. Vi que era mi querido primo avisándome de que pusiese la cadena Cuatro. Me encontré con un reportaje que realizaba el conocido periodista Jon Sistiaga sobre los "islamistas" en España. La verdad al oír el título de dicho reportaje pensé...¿merece la pena que los musulmanes hablemos o incluso veamos esto?, ¿ que le demos importancia?, ¿sería bueno que escribiese algo al respecto? o por el contrario la mejor opción sería pasar de las críticas sensacionalistas.
Al fin pensé que algo que preocupaba tanto a los jóvenes musulmanes de entre mi comunidad, y no de forma gratuita ya que de un modo u otro es la imagen que se da de nosotros, debía de ser analizada y comentada.
Para empezar el mismo título resulta ser simplemente una cuestión de marketing, como el comerciante que te quiere vender algo y anuncia su producto estrambóticamente para conseguirlo. Este título que se le ha dado es simplemente puro periodismo sensacionalista, ya que al oír "Los legionarios de Alá", además de tener gran carga subjetiva y emotiva, te incita de manera maliciosa y con los pensamientos predefinidos a verlo.
Como antes mencioné el reportaje trataba sobre la llegada a España de "islamistas", "fundamentalistas","radicales musulmanes", etc, y como estos movimientos estaban en auge, por lo que concluía que existe una brecha sociológica desigual, es decir, pobreza, analfabetismo, inmigración, paro, miseria... de los que se nutren grupos o líderes para reclutar a posibles "terroristas" y enviarlos a Irak o Afganistán.
A mi modo de ver este análisis es acertado en su generalidad, ya que considero que las situaciones de miseria son caldo de cultivo para que una persona sin expectativas decida recurrir a la violencia. No obstante este documental no aludía a causas muy importantes que son la base de este problema, estas son las causas políticas.
La percepción que tiene el musulmán de la realidad de sus países de origen así como de la de sus hermanos y su gente no es la misma que la que tiene un occidental. Este mismo no se siente tan ligado emocionalmente a los conflictos de fuera con la misma fuerza que el primero. Cuando el musulmán enciende la televisión ve Al Jazeera, y como su gente está siendo asesinada, masacrada a diario por tropas de ocupación bien occidentales o bien apoyadas por estos. Las imágenes de Palestina, Irak o Afganistán, por poner solo algunos ejemplos, producen grandes sentimientos de rabia y frustración, de impotencia por la injusticia y por cómo los gobiernos occidentales se regodean y apoyan esta barbarie e hipocresia.
Bajo mi punto de vista y a pesar de lo antes mencionado, no es una solución inteligente, ni racional el pensar que en las condiciones actuales se pueden cambiar las cosas con la fuerza ( además cuando no se tiene), ya que lo más posible es que sus vidas acaben segadas allí. Por el contrario la respuesta que se debe de dar es una respuesta (no reacción) inteligente. La vida es preciada como afirma el santo Kur´an "quien matara a un ser humano-‑ no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra-‑ sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad", por lo tanto hay que aprovecharla, hay tantas cosas que se pueden hacer aquí y ahora. La Yihad es ésta, estudiar, cultivarse, adquirir conocimientos, enseñarlos, en definitiva, utilizar los medios disponibles a nuestro alcance para dar a conocer a la opinión publica la realidad en los países musulmanes, realidad basada en la opresión, dar a conocer cómo es un día normal para un palestino o un irakí, y por supuesto dar a conocer nuestra religión y principios. Influir de esta manera es mucho mejor que el otro planteamiento.
Volviendo al enfoque politológico, y como ejemplo de que es un problema básicamente político y no religioso (aunque estas dos nociones van muy unidas) como se quiere pintar. Pongo sobre la mesa la cuestión, ¿ Por qué un musulmán no puede ir a resistir a Irak, Palestina o Afganistán? por poner algunos ejemplos.
Con el Derecho Internacional en la mano la resistencia a una ocupación por un país extranjero, Estado o pueblo, es totalmente licita y legítima. En el caso de Irak durante la invasión norteamericana era factible resistir debido a la ilegalidad de la guerra, este tipo de resistencia es perfectamente legal hablando siempre desde la perspectiva del Derecho Internacional. ¡Bien pues!, para ver la hipocresia de Occidente nos remontamos a la Guerra del 1948 después de declararse el Estado sionista y también posteriormente a la última Guerra Árabe-Israelí en el 1973 para observar que en esos momentos todos los aeropuertos y zonas de comunicación de Europa y EE.UU estaban llenas de judíos, que no tenían por cierto ni nacionalidad israelí, y que se dirigían a luchar contra los árabes, mientras que si esto hubiese pasado al contrario los hubiesen detenidos a todos por "terroristas", por supuesto nadie alzó la voz.
Si un musulmán quiere ir a proteger su tierra, sus hermanos, y su modo de vida se convierte en diana para las fuerzas y cuerpos de seguridad, al que deben apresar. A esto señoras y señores se le llama decisión política, este dominio sionista de los gobiernos y los atentados del 11-S con la posterior histeria colectiva ha hecho que se sea contundentemente implacable con los musulmanes. Otro ejemplo lo podemos tener en el propio EE.UU con el apoyo a grupos terroristas como la CONTRA nicaraguense o por otro lado a los Muyahedeen en Afganistán, los mismos que ahora se persigue, cuando hace unas décadas eran financiados.
La conclusión de lo expuesto es que el derecho se pone a favor de los más poderosos y no es en ningún caso objetivo o justo, pues estas palabras hace tiempo que se sacaron del diccionario tanto de los políticos occidentales como de países "islámicos".
En unos medios de comunicación que inventan y usan términos maliciosamente hemos de dar una respuesta concreta y eficaz. Debemos criticar tanto las hipócritas políticas de seguridad interior del Estado como la política exterior del gobierno.
Una vez dicho esto también hay que hacer auto crítica y tener en cuenta que nuestra obligación es reivindicar si, pero también es acatar las leyes establecidas por el Estado, siguiendo el ejemplo del Profeta, la Paz y las Bendiciones de Al-lah sean con él, cuando acataba las leyes del sitio en donde se encontraba y tenía en cuenta las gentes que tenia a su alrededor y con las que convivía, siempre que no choquen frontalmente con la Ley Divina y natural. La constitución española no es en ningún caso contraria este respecto. Dicho esto debemos ser nosotros la primera seguridad que se tenga, encauzando a nuestros hermanos hacia la vía recta, proporcionándoles educación, animarles a estudiar, convertirlos en activos y productivos para la sociedad, y en definitiva proporcionarles una buena base sobre la que desarrollar sus potencialidades. Este es el mejor método para que la violencia no se desarrolle.
Es importante integrarse lo mejor posible en la sociedad sin que ello signifique abandonar los principios de uno mismo, nunca debemos de dejarnos llevar al ostracismo, ni al gueto, ya que todos unidos podemos hacer de esta sociedad mucho mejor y con mejor salud.
Es necesario debatir, vincularse a esta sociedad y sentirse parte de ella, de lo contrario solo encontraremos frustración y deterioro de nuestros propios intereses como minoría. Si no somos nosotros mismos los que los defendemos nadie lo hará por nosotros y para ello hay que participar activamente en el sistema democrático; civil e institucional.
1 comentarios:
Qué decir del reportage... que es una lastima, y que Sistiaga vive de ello, de lo más sensacionalista que resulte. No hay que dedicarle más.
A seguir escribiendo ;)!!
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